Diálogos metropolitanos: austeridad municipal y nuevos retos para los gobiernos locales

16
Presupuesto
Presupuesto
Pablo Basáñez García
Pablo Basáñez García

Por: Pablo Basáñez García/Doctor en Administración Pública. Analista de temas municipales, de ciudad y gobernanza metropolitana.

 

 

 

El pasado 6 de julio en nuestro país se eligieron 1,923 nuevas autoridades municipales, incluidos los 16 alcaldes de la CDMX, en 30 entidades del país. Para el caso del Estado de México, se renovaron 125 ayuntamientos, 61 de ellos fueron por la reelección, obteniéndola 27. De esta forma, 98 municipios estrenarán presidentes y presidentas municipales el próximo 1 de enero de 2022.  En 102 municipios hubo cambio de preferencias por partido o por una coalición y en los 23 restantes se mantuvo la fuerza política que gobierna actualmente.

¿Qué nuevos retos y condiciones afrontarán estas nuevas autoridades locales?

Esta semana los alcaldes y alcaldesas mexiquenses electos asistieron a un seminario de capacitación impartido por el Gobierno del Estado de México. En su mensaje, el Gobernador Alfredo Del Mazo dejo claro como arrancarán sus administraciones municipales. El escenario es complicado. Los recursos, de por si escasos a los que tienen acceso las tesorerías locales, se verán sumamente mermados.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2022 contempla un gasto federalizado de dos mil 108 millones de pesos, que en términos reales corresponde a un crecimiento en el total del Gasto Federalizado del 4.7 por ciento; es decir, un aumento de ciento sesenta y seis mil 725.8 millones de pesos.

La SHCP tiene entre sus funciones la de distribuir recursos a los estados y municipios de acuerdo con la Ley de Coordinación Fiscal y conforme a la población de cada uno de estos.  En conjunto las Participaciones y Aportaciones son componentes del Gasto Federalizado con mayor relevancia para las entidades federativas al representar el 90.5 por ciento del total de su ingreso.

Pero, para el Estado de México la asignación de las participaciones contenidas en el Ramo 28 del presupuesto registrarán, si bien un incremento, no el considerado de acuerdo con la tendencia de incremento poblacional.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 elaborado por el INEGI, el Estado de México cuenta con 16 millones 900 mil habitantes; sin embargo, en cifras de la Secretaría de Hacienda de años anteriores, se había reportado una población de 18 millones 200 mil personas.

Resulta que, a nivel nacional, de 127.4 millones de habitantes que se tenían, se observa una reducción de un 1.2 millones, con lo que el país reduce a 126.1 millones de habitantes su población. Pues bien, de esos 1,2 millones menos de habitantes totales, resulta que 1.1 millones corresponden al Estado de México y cien mil habitantes al resto de entidades federativas de México.

Esta disminución se traduce en una reducción de recursos estimados en 4,400 millones de pesos anuales pare el estado y sus municipios. Este debate en cuanto a la cifra real de habitantes genera una conmoción en la asignación del gasto federalizado para el Estado de México, estando en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación el asunto.

Para México es un imperativo fortalecer el ámbito donde habita la gente, donde se desarrollan las actividades productivas, donde se generan las fuentes de empleo, donde se prestan los servicios públicos y se forjan las nuevas generaciones: El Municipio. El gobierno de casa, el de todos los días, el de proximidad y, también hay que decirlo, el de menor nivel de desarrollo institucional y complejidades en sus resultados.

Estudios anteriores realizados por el Instituto Mexicano para las Competitividad (IMCO) establecen que los municipios generan el 4.4 por ciento de ingresos totales en el país, además de ser el espacio de actividad y movimiento de los habitantes y donde se desarrolla el día a día de su población. De 413 municipios evaluados en información presupuestal, sólo 48 municipios cumplieron al 100 por ciento con los criterios de evaluación que engloban las condiciones de opacidad, la verificación del cumplimiento de la contabilidad gubernamental y el fomento de las buenas prácticas contables basándose en la disponibilidad y calidad de la información de las leyes de ingresos y presupuestos de egresos municipales. Sin embargo, el resto de los municipios obtiene en promedio sólo 33 por ciento de calificación en esta evaluación.

Además, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda municipal ha aumentado en 83 por ciento. Tan solo 20 municipios concentran el 45 por ciento de la deuda pública municipal.

Los avances en materia municipal han sido evidentes; sin embargo, aún no son suficientes. Entre las debilidades se destacan la fragilidad del marco reglamentario al interior de los municipios, la persistencia de sistemas administrativos obsoletos y la precariedad en los sistemas de gestión de los servicios públicos, la falta de capacitación y profesionalización de los servidores municipales, la ausencia de sistemas de planeación municipal con prospectiva estratégica, la ausencia de relaciones intermunicipales o el conflicto entre ellas y el celo de actuación de regidores y funcionarios municipales.

Asimismo, se deben establecer líneas de trabajo coordinado con los gobiernos estatales y federal para enfrentar los retos ya presentados y lograr la coordinación intermunicipal e inter metropolitana en su caso.

Aunado a los retos de la recuperación post pandemia ocasionado por el Covid-19, los municipios mexicanos y mexiquenses tienen hoy nuevos y viejos retos y, como lo observamos, menos acceso a recursos. Serán entonces los municipios con mayor innovación, creatividad, transparencia y manejo sano de sus finanzas los que puedan responder a la confianza de sus vecinos.

También lee: Diálogos metropolitanos: ¿semáforo verde? resiliencia de las ciudades después del Covid-19


En Vivo