A tres años inconclusos: La sucesión presidencial adelantada (II)

Se abre incluso la posibilidad de un candidato presidencial con afinidad lopezobradorista, pero fuera de la hegemonía del partido en el gobierno.

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A tres años inconclusos: La sucesión presidencial adelantada (II)
Foto: Presidencia.

Por Oscar Juárez

El proceso político del 2024 ya inicio. La pandemia volverá a estar en la urna con mayor fuerza erosionando las bases sociales de los partidos y los niveles de acuerdo presidencial. La realidad obliga a todos los interesados ha replantear estrategias, mover las piezas, construir diálogos y adelantar los tiempos de una época. Nada será como antes. No hay forma política conductora. La elección intermedia dejó un impasse. Todo puede cambiar, todo puede continuar, de hecho la vida continua en una incertidumbre planetaria que busca ser normalizada cada día, pero en los hechos, seguimos en una realidad rota de la cual emergerá algo nuevo.

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Hoy Morena tiene fisuras visibles entre los bloques que disputan la dirección nacional de un encuadre de alianzas regionales que aún no es partido y que depende de las clientelas alimentadas por diversos programas federales. Ya se fueron los duros y solovinos. Aún están los corporativistas y populistas. Prevalecen los pragmáticos, los morenitas sin gluten. Una sucesión presidencial así, va más allá de los contornos ideológicos en el gobierno; es decir, si la hegemonía de AMLO no busca ser partido, la sucesión presidencial adquiere tonalidades apartidistas de pronóstico reservado.

Quemar las naves

Ya el propio presidente dio el pelotazo inicial con anuncios adelantados de un relevo generacional con bateadores titulares y emergentes para encartar y descartar en el metarelato político oficial.

Se abre incluso la posibilidad de un candidato presidencial con afinidad lopezobradorista, pero fuera de la hegemonía del partido en el gobierno. Si los punteros del oficialismo terminan por anularse entre sí, las opciones presidenciales correrán por otros resortes del régimen y con otros actores de la clase política que convergen en los hechos para dar gobernabilidad al país.

Esos resortes presidenciales conducen así hacia otras fuerzas políticas que han estado gravitando entorno a Palacio Nacional; fuerzas fácticas que van desde el priismo mexiquense que alcanza ha reposicionarse en el poniente del Valle de México y Toluca o el panismo queretano que logra refrendarse como gobierno estatal hasta el nuevo tándem articulador del entendimiento entre diversos grupos de interés nacional y que tiene su enclave político en algún lugar del olvidado sureste mexicano.

El futuro inmediato pasa por la vacunación, la renovación de la dirección política nacional de los partidos protagonistas y las elecciones en los bastiones estatales priistas. Al ser el factor clave para una pronta recuperación económica, la accesibilidad universal a las vacunas son tema central de la agenda.

La reconciliación con los votantes de ingresos medios depende de acelerar la vacunación para sostener la apertura de la economía de servicios, reactivar el consumo, al tiempo de hacer de las remesas un complemento temporal de los ingresos familiares mientras la ocupación laboral aumenta con la reactivación de las cadenas de valor de las nuevas ventanas de inversión y manufacturas globales del T-MEC.

Una buena parte del futuro post Covid está en juego dentro del cubilete geopolítico de las vacunas y el comercio mundial; otra parte de la fortuna política se juega en la geopolítica electoral local del país. Pero sin vacunación no hay viabilidad económica para los votantes de nuestras ciudades convulsas. Una cosa atada a otra. Como diría un cronista de futbol: esto apenas comienza.

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