Casa Roshell, el club travesti y trinchera trans en México

La Casa Club Roshell es un emblemático refugio en México que permite a muchos hombres vivir como la mujer que llevan dentro.

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Casa Roshell, el club travesti y trinchera trans en México
Foto: EFE

Una coqueta Jackie LeBastard baila a sus “64 años ya con IVA” en la Casa Club Roshell, un emblemático refugio transformista que permite a muchos hombres vivir como la mujer que llevan dentro y con una trinchera para la comunidad trans en México con una matriarca incombustible.

“Somos un club de amigos donde nos reunimos para vivir toda la magia de la transformación y hacemos mesas de debate para trabajar por nuestra agenda LGBT. Y somos casa porque siempre los arropamos como una casa, finalmente somos familia”, explica Roshell Terranova, actriz, activista y directora del espacio.

Fundada hace 17 años, actualmente la Casa Club Roshell pasa desapercibida en una casona de la colonia Álamos, una colonia tranquila en Ciudad de México, pero por dentro, y pese a la humildad del local, sueños y fantasías se cumplen entre talleres, capacitaciones, paquetes de transformación y fiestas.

“Es una trinchera para nosotras, las poblaciones trans“, resume Roshell.

Brillibrilli y terapia

Carla, divorciada y con hijos a sus 52 años, es entre semana un tiburón de las finanzas. Míriam, que rondará los 40, una arquitecta casada que explora su “dualidad”.

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Jackie aprendió a maquillarse con una novia japonesa y recomienda el “sexo” como elixir antiedad, mientras que Angélica, que vive en el Estado de México, es pensionada y repara bicicletas en sus ratos libres.

Cuentan estas historias entre copa y copa, a modo de terapia. El ambiente es agradable, distendido, protector. “En mi día voy como hombre, pero en el interior tengo una mujer”, cuenta Julieta, que se define como “travesti”.

Enfundada en un vestido rojo pasión, con collar de perlas y una elegante peluca caoba con mechas rubias, Julieta se puso en manos del club para que la maquillaran y peinaran, teniendo un cambio es impresionante.

“Todavía no está completa”, dice Roshell para a continuación ponerle la peluca. Julieta se levanta y se mira en el espejo, de frente y de perfil, satisfecha y contenta.

Para la directora del espacio este momento es “culminante”: “Cuando las transformamos, les ponemos maquillaje, peluca y ‘outfit’ y se levantan con lágrimas en los ojos y dicen: muchas gracias, esta es la persona que quería ver en el espejo“.

Casa Roshell, el club travesti y trinchera trans en México
Foto: EFE

Refugio contra el estigma

“La peor pandemia que hemos tenido es la discriminación”, dice Terranova y razón no le falta.

Un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) muestra que de 2018 estimó que la violencia, pobreza y exclusión impacta especialmente en el colectivo trans y reducen la esperanza de vida promedio de mujeres trans a 35 años.

Tan sólo en México se registraron 79 asesinatos de personas LGBT el año pasado, siendo 43 de ellos transfeminicidios, más de la mitad.

Casa Roshell es un “oasis” que “gracias a los talleres y cursos me ayudó a decidirme a hacer mi transición” hace casi una década, declaró Liliana Alba, de 37 años, ingeniera en computación y música y también pareja de Terranova, su “compañera de vida”.

El espacio que fundó Roshell Terranova también cobija a los suyos, pues además de Liliana, trabaja su expareja de 30 años y su hija adoptiva, Paola, que ya la ha hecho abuela.

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“Mamá” Roshell

Actualmente, el club es una “válvula de escape para gente que no ha podido hacer una transición” y son “travestis de clóset”, dice Roshell, que acarrea consigo la responsabilidad, así como la festividad, de liberar a quienes pisan su local.

Roshell Terranova, quien no dice su edad aunque ya cuenta con la vacuna contra el coronavirus o covid-19, vivió una infancia “normal” hasta que comenzó a romper los clásicos “patrones binarios”.

La última de siete hermanos tuvo la fortuna de nacer en un hogar “amoroso” de clase media que la protegió de las burlas y le permitió educación desde pequeña en actuación, publicidad y estética. Debutó como travesti en clubs a los 18 años y transicionó una década después.

“Mi vida me ha dado la oportunidad de sumar, sumar y sumar”, dice emocionada la actriz, que en las últimas elecciones intermedias incluso probó suerte en política.

Asimismo, da consejos frecuentemente a jóvenes que se sienten identificadas con ella, mentora y matriarca de talentosas artistas como la cantante Morganna Love.

Aunque durante años renegó de la etiqueta: “Antes me recaía gordo que me dijeran mamá porque no estoy en la edad. Pero qué bonito que gente que ha salido de acá, que ha despuntado con su nombre, se refieran a mí como la madre”.

Abren el telón

Se encienden los focos del pequeño escenario del club y la docena de clientas que charlaban revoltosas se ponen a escuchar el monólogo de Roshell.

Entre canciones, Terranova repasa en “¿Qué le pasa a Lupita?” las diferentes etapas que vive una mexicana y trata problemáticas LGBT como los crímenes de odio o el VIH.

La obra expone males del México machista contra el que tantas luchan y la clave para “ser mujeres” en el país, con el secreto de la resistencia.

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Con información de EFE


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