Trabajo doméstico no remunerado representa 25% del PIB

Si se pagaran actividades como el cuidado de los niños o la limpieza de la casa, esto representaría casi el 25% del PIB del país. Desafortunadamente en nuestra sociedad no se entiende el trabajo doméstico y de cuidados que realizan las mujeres en el hogar.

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Trabajo doméstico no remunerado representa 25% del PIB
Foto: Pixabay

Especialistas de la UNAM destacan que las labores domésticas y de cuidados que realizan las mujeres constituyen un trabajo que se debe visibilizar dentro y fuera del hogar, porque contribuye a la economía del país y del mundo y por esta razón sería benéfico reconocerlo como una actividad laboral remunerada.

Patricia Rodríguez López, investigadora del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), explicó que, si se pagaran actividades como el cuidado de los niños o la limpieza de la casa, esto representaría casi el 25% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Esa labor debe ser aceptada

No obstante, estas tareas no son reconocidas y no son remuneradas, por lo que consideró que una forma de hacer crecer el PIB de un país es que ellas entren al mercado de trabajo pagado, permanezcan en él y obtengan un buen salario.

“Desafortunadamente los que ha ocurrido, es que se han integrado a trabajos de servicios informales, con baja paga y la aceptación de brechas salariales”, lamentó Rodríguez López.

Siete de cada 10 personas que no estudian ni trabajan, son mujeres. Todo el trabajo que hijas, chicas, adolescentes realizan en su hogar, tampoco es reconocido; se dice que ‘no hacen nada’ o que ‘sólo están en su casa’. Esa labor debe ser aceptada”, expuso la experta.

De acuerdo con la especialista, además del trabajo de cuidados, aproximadamente 56% participa en el mercado informal y 54% gana de uno a dos salarios mínimos. Lo mismo sucede con las jefas de familia, quienes se hacen cargo de la manutención de los hogares, y cuyo número va en aumento.

De las mujeres que reciben un salario por el trabajo doméstico en otros hogares, 83% lo hace en sustitución de aquellas que salen al mercado de trabajo, añadió la integrante del IIEc.

Los gobiernos, opinó, deben considerar que las mujeres requieren tener igualdad de derechos laborales y de ingreso, toda vez que de esa manera la economía crecería de forma más equilibrada. Además de reconocerlo, también requieren otorgar un presupuesto suficiente para programas que respalden el trabajo femenino y de cuidado.

Labores no se perciben como trabajo

Por otra parte, Edith Ortiz Romero, del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG), de esta casa de estudios, coincidió en que numerosas actividades que se realizan a diario dentro del hogar como limpieza, compras, preparar los alimentos o contención emocional no se perciben como trabajo.

Las mujeres, indicó, las han ubicado como parte de sus actividades diarias, incluso no las dimensionan como necesidades esenciales. Además, esa carga aumenta si hay integrantes de la familia que requieren más cuidados, como hijos menores de cinco años, personas enfermas o con discapacidad.

La especialista resaltó que se necesita tomar en cuenta el nivel socioeconómico de los hogares, porque hay madres que viven en zonas rurales sin acceso a servicios, otras tienen un empleo de medio tiempo o de tiempo completo; algunas trabajan en el sector informal y no tienen acceso a la seguridad social, salud o guarderías, por ejemplo, o hay quienes trabajan de manera remunerada, pero al llegar a casa también cumplen con el quehacer doméstico.

Ortiz Romero expuso que al trabajo doméstico dedican aproximadamente 30 horas a la semana, y a cuidados a integrantes del hogar, 12 horas; en contraste, los hombres emplean solo 11 y cinco horas, respectivamente. En la preparación de alimentos, la diferencia entre ambos es de nueve horas. Sí hay participación por parte de ellos, pero no es igual.

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