¿Dónde están las personas desaparecidas?

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personas desaparecidas
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Por Oscar Juárez

Hay más de 91 mil mexicanos que salieron de sus casas para no volver, podrían estar reducidos a olvido en uno de los 5 mil campos de exterminio y fosas clandestinas regadas en los territorios sin ley que exhiben la fragilidad de nuestro Estado de Derecho y la cruel barbarie que carcome a nuestras comunidades y lleva violencias a los de abajo, a los de siempre.

No hay un sistema funcional que atienda a las víctimas del tráfico de personas y en situación de desaparición forzada. De ahí la impunidad, de ahí el vacío institucional de los partidos, de ahí las violaciones sistemáticas a nuestros derechos humanos, de ahí que a nadie de arriba importe cuando uno de abajo desaparece. Cada desaparecido es una estadística acumulada en la banalidad populista de los diputados de todos los partidos políticos que posan comiendo tacos y de miles de alcaldes que posan barriendo las calles; mientras que cada día, 10 personas desaparecen en el país, sin que ninguna autoridad inicie una búsqueda institucional para encontrarles y restaurar en su persona los derechos humanos de los que fueron despojados por el hecho de desparecer.

Las familias de las personas desparecidas están solas y enfrentan las mareas indolentes de las burocracias municipales y estatales así como la contracción presupuestal federal para los sistemas de búsqueda: de cada mil delitos contra la libertad y vida de las personas más del 99% termina en un cajón de expediente, archivados en el olvido de la noche que nos lastima como sociedad.

La crisis humanitaria que significa para el Estado mexicano una situación de desaparición forzada en un conflicto no bélico es simplemente atroz. Atravesamos por franjas de desgobierno, con territorios urbanos controlados por el crimen organizado y otros en disputas armadas entre delincuentes que agudiza el problema que es de todos los mexicanos.

Sin embargo, las personas desparecidas no están en la agenda legislativa de nadie, tampoco en los programas de gobierno de ningún ayuntamiento. Las personas desaparecidas no importan a los oligarcas porque ya no están aquí.

Las personas desaparecidas no tienen poder, carecen de presupuestos suficientes para quienes nos preguntamos por su destino podamos desarrollar las capacidades institucionales necesarias para encontrarles.

Las personas desparecidas necesitan de ti y de mi para ser otra vez visibles y volver a tener voz, ser escuchados en la ausencia y recuperar su derecho de ser buscadas.

Sin ti, sin nadie, el único escenario posible es que aumenten las muertes e impere la impunidad y los campos de exterminio lleguen hasta la puerta de tu casa y entremos con violencia a la noche del olvido.

La impunidad carcome el orden constitucional y la confianza democrática. A mayor ineficiencia del sistema de justicia mayor demanda por aplicar un populismo punitivo que solo facilita la represión, amplía la corrupción y agobia a los familiares de las víctimas.

Nadie sabe del laberinto de trámites, papeleos absurdos y abandonos administrativos hasta que los sufre en la búsqueda de una persona.

Hoy nuestra lucha es por devolverles su voz, su memoria y restaurarles sus derechos humanos a todas las personas desaparecidas:

¡Hasta encontrarles!

¡Ni una más!

A las familias que siguen buscando con paz, justicia y dignidad.

A la Comandanta Insurgente Ramona.